El albaricoquero está extendido en toda la Región de Murcia y adaptadas sus variedades a los distintos climas: desde los más cálidos próximos a la costa, pasando por los suaves de la Vega Media, hasta los más extremos del Noroeste. Se cultivan distintas variedades: el Búlida se encuentra en toda la Región; el Mauricio y los Valencianos están localizados en la Vega Media; el Real Fino se encuentra ubicado en el valle del Río Mula (Mula y Pliego); el Moniquí y los llamados Clases se cultivan principalmente en la Vega Alta (Cieza-Abarán).
REQUERIMIENTOS EDAFOCLIMÁTICOS
El albaricoquero es un árbol bastante rústico, propio de climas templados, aunque resiste bien los fríos invernales. Debido a lo temprano de su floración, puede sufrir por las heladas tardías en las localidades frías. Exige calor estival para la completa madurez de la fruta. Es resistente a la sequía. Se da mejor en exposiciones aireadas y soleadas de las mesetas y colinas que en las llanuras. La mejor altitud para su cultivo es la de 200-500 metros.
En cuanto a suelo, es muy poco exigente pero prefiere los suelos cálidos, secos, ligeros y profundos, no adaptándose a los suelos fuertes, fríos y húmedos. La permeabilidad del subsuelo tiene una gran importancia en este cultivo, pues todo estancamiento de agua es fatal para el albaricoquero. En tierras profundas toma un gran desarrollo y los frutos son de buena calidad. En malas tierras (laderas secas), los árboles se desarrollan menos, pero los frutos son más perfumados.
PROPAGACIÓN
Se propaga principalmente por injerto sobre los siguientes patrones:
- Franco: vegeta bien en suelos poco fértiles y cálidos. Resiste medianamente la caliza. Tiene vegetación vigorosa y sistema radicular penetrante.
-Ciruelo San Julian: se adapta a suelos frescos y fuertes. Sistema radicular superficial.
-Ciruelo Mirabolano: se acomoda a casi todos los tipos de tierra. Sistema radicular superficial.
-Ciruelo Reina Claudia: poco exigente en suelos. Sistema radicular superficial.
-Almendro: suelos calizos y muy secos. Sistema radicular profundo. Es el pie más apropiado para plantaciones de secano. La afinidad con al albaricoquero es muy elevada.
VARIEDADES
- Bulida: variedad española de fruto de grande a muy grande. Surco poco profundo. Color amarillo. Carne dulce, bastante jugosa y perfumada. Hueso grande con quilla. Recolección a primeros de junio. Fácil conservación. Producción abundante y regular. Árbol muy vigoroso. Sensible al oidio y monilia. Resistente al viento y a la caída del fruto. Variedad rústica que se da bien en todos los suelos, incluso en los secos.
- Canino: Variedad española de fruto regular, casi redondo, de grande a muy grande. Color amarillo anaranjado intenso, apenas rojo en el lado soleado. Carne firme, sabor agradable, medianamente perfumado. Hueso de tamaño medio, con poca quilla. Recolección en junio. Se conserva bien y es resistente al transporte. Buena calidad y comercialización interesante. Árbol muy vigoroso de hojas ásperas características. Resistente a parásitos y a la caída del fruto. Presenta exigencias medias en suelos.
- Nancy: Fruto de tamaño muy grande, un poco hinchado en la base, casi esférico, abollonado en el pico. Color amarillo oro veteado de rojo. Piel bastante espesa con algunos abultamientos pequeños. Carne color cobrizo, perfumada, sabor fino, fundente y dulce, jugosa y un poco ácida. Hueso bastante grande, redondeado y con arista ventral ancha. Recolección en julio. De buena conservación y transporte. Calidad muy solicitada y valor comercial muy bueno. Árbol de buen vigor y mediana producción. Buena resistencia a parásitos. Poco exigente en suelos. La caída de frutos es bastante frecuente, sólo en terrenos arcillosos.
- Paviot: fruto de tamaño muy grande, de color anaranjado y rojo intenso en la insolación. Carne amarilla de gran finura y agradable, fundente y perfumada. Hueso mediano. Recolección en julio-agosto. Bastante aceptable en cuanto a la conservación y transporte; de muy buena calidad y valor comercial. Árbol muy vigoroso y de mediana producción. Resistente a parásitos y sensible a la caída de frutos. Exige terrenos sanos y permeables.
- Moniquí: Árbol de vigor medio, de producción un poco irregular. Fruto grueso, oval y aplastado. Blanco sonrosado, de aspecto transparente. Carne blanca jugosa, perfumada y azucarada. Hueso semiadherido. Muy recomendado para mesa. Es incompatible con el Mirabolano. Tiene necesidades medias de frío invernal. Maduración a fines de junio o primeros de julio (en Zaragoza).
PRÁCTICAS CULTURALES
Marco de Plantación:
Dependiendo del patrón y de la variedad las distancias entre plantas pueden oscilar entre los 4 m y los 6 m.
Abonado:
A título orientativo se muestra el siguiente abonado para las variedades Búlida, Moniquí, Antón, Velázquez, Pepitos (160-200 árboles por hectárea), y Real Fino (270 árboles por hectárea):
-Durante los cuatro primeros años, aportar las siguientes cantidades de abono (kg/árbol):
Sulfato amónico: 0,75-2.
Superfosfato: 0,75-2.
Sulfato de potasa: 0,60-1,5.
-A partir del quinto año el abonado puede ser el siguiente (kg/árbol):
Sulfato amónico: 2-5.
Superfosfato de cal: 2,6-6,5.
Sulfato de potasa: 2-5.
Las épocas de aplicación pueden resumirse de la siguiente forma:
-Para la variedad Búlida, en la labor de cava, pueden aplicarse de forma conjunta: estiércol, superfosfato, potasa y 1/3 del abonado nitrogenado. El resto del abonado nitrogenado (2/3) se aplicará tras la recolección.
Para las variedades Real Fino, Moniquí, Antón, Velásquez y Pepitos, en la labor de cava se aportarán: estiércol, superfosfato y potasa. Después del cuaje, con la fruta bien agarrada, se aplicará de 1/3 a 2/3 del abonado nitrogenado y tras la recolección, el resto de dicho abonado.
Poda:
Se le dará una formación más o menos libre o en vaso. El botón de flor se desarrolla sobre la madera del año y con más frecuencia sobre la madera de dos o tres años para la formación de ramilletes de mayo. Contrariamente a lo que sucede en el melocotonero, la madera de dos o tres años es capaz de fructificar y, por lo tanto, no será necesario prever su reemplazo anual. La poda tendrá pues como fin: mantener los brotes bastante cortos, favorecer la brotación de las yemas de la base y su transformación en brindillas, rejuvenecer los brotes cada tres, cuatro o más años mediante una poda corta.