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De Turismo por Villanueva del Río Segura
Aprovechando un pequeño ensanche
que experimenta el valle del Segura
al discurrir un poco más debajo del
desfiladero del Solvente, se localizan
tres villas pertenecientes al histórico
valle de Ricote, prácticamente enlaza-
das por su proximidad, que en algunos
casos llega a limitarse al simple paso
sobre el río. Villanueva del Segura se
asoma al cauce por su margen derecha,
construido el pueblo sobre una loma
amesetada que eleva el casco urbano
medio centenar de metros sobre el río,
teniendo enfrente a la villa de Ulea,
cuyo nexo de enlace es el puente que
cruza y viejo Segura, y próximas Ojós,
Ricote y Archena. En sus 13'3 Km2,
sus habitantes se afanan en tareas agrícolas, aprovechando la fertilidad de unas terrazas junto al río que han sido trabajadas desde hace siglos, constituyendo un auténtico vergel de agrios, palmeras y frutales.
Los orígenes de la villa hay que buscarlos en tiempos de la dominación árabe en España, aunque por entonces tan sólo existían algunos caseríos aislados que poco a poco fueron cobrando importancia.

Amanecer Morisco en Villanueva del Río SeguraTras la toma de Granada en 1.492, la población morisca se ve empujada a convertirse al cristianismo o abandonar su territorio.
Adelantándose a los acontecimientos, una comisión de mudéjares del Reino de Murcia acude a los Reyes Católicos en Granada para hacerles diversas peticiones, que son aceptadas por los monarcas en una carta fechada en dicha ciudad el 21 de septiembre de 1.501. por ella se aceptaba la conversión de dichos mudéjares y les dispensaban de pagar los impuestos que como moriscos venían obligados a satisfacer.
Igualmente se aceptaba que pudiesen usar durante algún tiempo sus ropas peculiares hasta tanto que las fuesen cambiando por similares a las de los cristianos. Asimismo les perdonaban todas las deudas contraídas hasta el momento, mandando a los recaudadores les devolviesen las prendas que tuviesen embargadas. Se les permitía seguir usando sus casas típicas. Finalmente, se ordenaba en dicho documento que los cristianos viejos les tratase bien, les enseñasen la doctrina cristiana, y que la Inquisición no actuase contra ellos hasta que estuvieran totalmente adoctrinados.
Contaba entonces (1.503) todo el valle de Ricote con una población de 232 familias.
A petición de Fernando el Católico, creó el papa julio II en 1.505 los curatos de todos estos pueblos. La bula otorgada tiene fecha de 23 de agosto del citado año. Villanueva era conocida como Benmur, y desde entonces pasó a denominarse como Villanueva del Val de Ricote.
La antigua mezquita, que era una casa pequeña, pasó a ser la iglesia de San Mateo. En el citado año de 1.507 contaba Villanueva con 23 familias, y en 1.530 con 28, cuya cifra quedaría triplicada a finales de siglo.
Cuando en 1.613 se produjo la primera expulsión de los moriscos, contaba el pueblo con 166 familias, de las que eran cristianos viejos tan sólo 65.
Durante el siglo XVIII fueron constantes los debates suscitados entre Ulea y Villanueva sobre la primacía de sus respectivas iglesias, y sobre poco después dieron comienzo las gestiones para la construcción de una nueva iglesia parroquial. En 1.795 se había elegido por patrón a San Rafael, solicitando el 30 de junio de este año el correspondiente permiso del obispado para la bendición de la imagen titular.
Iglesia de Nuestra Señora de la AsunciónTrazó los planos del nuevo templo el arquitecto Juan de Villanueva, y las obras dieron comienzo bajo el decidido apoyo del infante, quien dicta una real orden (28 - 1 - 1803) disponiendo que todos los caudales en poder del administrador de la encomienda de Ricote, por frutos vendidos hasta fin de 1.801, se invirtiesen en la construcción.
Perdidos los planos de Juan de Villanueva, continuó los trabajos el arquitecto José Ramón Berenguer, quien hizo nuevos estudios basándose en lo ya ejecutado, reiniciándose las obras hacia 1860, pues los planos están firmados en Mayo de 1859, aunque todavía pasarían muchos años hasta su total terminación, que correría a cargo del arquitecto Justo Millán, tras efectuar algunas modificaciones a lo proyectado por Berenguer Nicolás.
También el maestrante de Valencia, Joaquín del Portillo, mandó construir a su cargo el altar mayor, con su retablo e imagen de Nuestra Señora de la Asunción, a quien se dedicó el templo; el contratista de la obra, Antonio Rodríguez, sufragó el retablo de San Roque, patrono de Villanueva.

De estilo neoclásico y planta rectangular, la iglesia estaba formada por tres naves de diez metros de anchura la central y de cinco las laterales y de 35 m de fondo. La unión de las laterales con la central se hizo por medio de doce columnas de sillería de un metro de diámetro y diez de altura, quedando seis a cada lado compartiéndose en catorce espacios, de lo que seis forman las capillas. La nave central, que termina con un ábside de seis metros de fondo se cubrió, lo mismo que las capillas, por una bóveda de cañón corrido. Todo el conjunto del templo es de inspiración latina, que el mismo de la primitiva traza. La fachada, sencilla y de grandes proporciones, tiene un frontón en el centro y dos torres laterales, incompletas por no haber podido terminarse, dados los escasos recursos.
Escudo SeñorialEn Villanueva fue un acontecimiento popular y una comunitaria fiesta el 24 de septiembre de 1.882. Rafael Alguacil, arcipreste de la catedral, que acudió acompañado de varios canónigos, tras bendecir el templo ofició la primera misa.
Las fiestas patronales se celebran entre el 14 y el 17 de agosto en honor de la Virgen de la Asunción y San Roque, iniciándose con una romería en la que el Santo Patrón desciende de su ermita situada en la barriada de su nombre. El programa de celebraciones religiosas y festivas es similar al de otras poblaciones de la comarca. Otras festividades son las de San Antón, el 14 de enero, con la costumbre de salir a los parajes serranos de Cartín o Cajal a merendar. También en la Pascua de Resurrección (tras la Semana Santa) se come la mona (bollos de pan con huevo) en parajes cercanos.

Las nuevas generaciones, conocedoras del encanto natural de la villa junto al Segura, han procurado mejorarla, dotándose de servicios modernos pero sin que pierda su carácter de pueblo recogido y tranquilo, centrado exclusivamente en su trabajo. Sus cultivos de frutales y cítricos (especialmente el limón), los almacenes de envasado de productos agrícolas y las industrias derivadas de la construcción mantienen la actividad socioeconómica, con un pequeño porcentaje de trabajadores que dedican su esfuerzo en municipios vecinos o en la propia Murcia, que dista tan sólo 26 Km.

Junto a sus atractivos paisajísticos, Villanueva del Segura ofrece platos escogidos como el pebre o el cordero asado, que gozan de justa fama por su buen acabado. Y arroces huertanos con alubias, cocido con pelotas y ensaladas huertanas atraen a los entusiastas de la cocina familiar, popular y auténtica.

Ven y Disfruta de la Paz del Valle..

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