Esta segunda ruta, es una bella excursión la cual parte de Villanueva y rodea toda la cara Norte del Cajal, con vistas del Almeces, Ricote y los barrancos de la rambla del Carcelín, para luego subir diagonalmente por una senda a la crestería del Cajal, por la que se retrocede para hacer la cumbre de esta mole calcárea.
La crestería suele ser fácil de recorrer si se presta atención en los bloques, pero en un par de sitios nos vemos obligados a trepar y destrepar por la roca (IIº y IIIº = fácil y algo dificil). Por ello recomendamos esta ruta a personas que no sufran vértigo, abteniéndose también aquellas personas que tengan dificultades para andar por este tipo de terrenos. En algún caso puede ser una solución llevar una cuerda de unos 15 metros para unir a los componentes del grupo y proteger el paso de los compañeros. Luego ya la loma nos lleva a la cumbre del Cajal y nos baja por una pedriza por la que desciende bajo esta la tubería del acueducto del Canal del Taibilla.
Aconsejamos que llevéis agua y comida para media jornada y, sobre todo, buen calzado (botas con buena suela). Ante todo sed prudentes en la crestería del Cajal.
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Mapa de la subida al Cajal desde Villanueva |
Es conveniente que desde Villanueva cojáis el coche por la carretera del barrio de San Roque que va hacia el embalse de la Cierva y el Mayés. A un kilómetro vemos el cruce de los viveros y tomamos a la derecha; a 1,61 kilómetros otro cruce, también a la derecha (a la izquierda se a los viveros) sube por el asfalto hasta un tercer cruce (2 kilómetros) que, esta vez, cogemos a la izquierda, en dirección al Mayés. Cien metros más adelante de este cruce vamos pendientes de un camino de tierra bien pisado a la derecha y bajo la mode del Cajal. Éste es el punto donde se puede dejar el coche e iniciar la excursión.
Nos encontramos a 220 metros de altitud, junto a una torre de registro de agua de la Mancomunidad de Canales del Taibilla que baja del Cajal (éste sera el camno de descenso de esta ruta).
Ahora debemos coger el camino de tierra bien pisada que nos lleva rodeando el Cajal hacia su cara Norte. Pasamos bajo los farallones de su cumbre, que quedan arriba y a la izquierda, y a la derecha aparecen los barrancos de la rambla del Carcelín. El camino de tierra va por la umbría boscosa del Cajal, donde un manto de musgo y líquenes cubre el suelo; asciende muy poco, yendo prácticamente a media ladera.
A los 2,70 kilómetros del inicio del camino observamos cómo el canal del trasvase Tajo-Segura viene de Ricote hacia nosotros y se introduce bajo el Cajal, atravesando la montaña (hay un registro o respiradero junto al camino).
En este punto dejamos definitivamente este camino y cogemos a la izquierda una senda en el bosque que sube diagonalmente hacia la cresta del Cajal. La senda nos introduce un poco antes en una vaguada y, al pasar una pedrera y junto a varios bloques grandes, subimos a la izquierda trepando hasta alcanzar la crestería (430 metros).
Nos hemos asomado a la cara Sur, viendo abajo el embalse del Mayés. A la izquierda una crestería os lleva a la cumbre del Cajal, que se aprecia imponente, como una mole rocosa. Para ello bajamos primero unos metros por un pasillo de roca y, tras pasar junto a unas chimeneas en la pared -que dejan ver la cara Norte- subimos nuevamente hasta coge el filo de la cresta, la cual a veces nos muestra un sendero.
Ya no abandonamos la crestería rocosa, por la que iremos con precaución, buscando el paso más fácil hacia el Cajal.
De vez en cuando trepamos o destrepamos algún paso rocoso de IIº (fácil) pero lo más importante es permanecer siempre lejos de los precipios.
A un kilómetro de la cumbre, el filo tiene como un comido en forma de sierra que debemos destrepar y subir. Son pocos los metros de IIº y IIIº pero prestaremos mucha atención a este pasaje de la roca. Un trozo de cuerda de 15 metros nos ayudará a proteger el paso de los menos diestros en escalada.
Una vez superado esto, la loma se redondea y nos lleva a la cumbre sin dificultad. Llevamos hasta aquí unas dos horas y media de marcha. La cumbre (553 metros) es un balcón sobre Ulea, Villanueva, Archena y Ricote, siempre con el río serpenteante.
El descenso no se hará largo pero es bueno ir con cuidado por las pedreras. Para ello nos colocamos mirando hacia Archena y, por la loma que queda ante nosotros, bajamos hasta coger una pedrera que oculta una tubería que baja el agua del Canal del Taibilla. Pasamos por una torre de registro de agua y volvemos a salir finalmente en una hora de descendo al punto inicial del recorrido.